Por Felipe Jiménez, Director Técnico de ieducando

De todos es sabido que cuando tratamos un proyecto educativo, se presta mucha atención a la parte pedagógica del mismo y, a veces, olvidamos otros pilares básicos.

Por supuesto, cada proyecto tiene que cumplir con los retos educativos a los que nos enfrentamos hoy en día pero también debemos fijarnos en todo aquello que lo hace posible.

En mi modesta opinión, los tres pilares fundamentales sobre los que se basa un proyecto son:

  • El primero y primordial, el pedagógico: Todo proyecto realizado en un centro educativo debe estar enfocado a la mejora en el aprendizaje de sus alumnos.

  • El tecnológico/dispositivo: tenemos que asegurarnos de que los dispositivos que usemos para afrontar el desafío pedagógico poseen un mínimo de características necesarias para llevar a cabo nuestro proyecto. De otro modo, a mediados de curso podemos encontrarnos con que la máquina no cumple con nuestras exigencias o que somos incapaces de gestionar el número de dispositivos adquiridos por el centro.

  • El tecnológico/infraestructura: Hoy en día es prácticamente imposible hablar de un proyecto tecnológico sin pensar en el acceso a internet. Sin embargo, esta parte del proyecto es la gran olvidada en algunas ocasiones o para la que menos esfuerzo se destina.

El motivo de este artículo es tratar de dar algunas pistas acerca de este tercer pilar.

Habitualmente pensamos que para dar acceso a internet sólo es necesario contratar un línea con alguno de los operadores que están a nuestro alcance. Sin embargo, hay multitud de cuestiones que deben abordarse. A continuación, trataremos de arrojar luz sobre algunas de ellas.


¿Qué tipo de línea debo contratar?

Obviamente, lo mejor es intentar contratar cuanto más se pueda dentro de una normalidad (salvo casos especiales en los que hay que acudir a circuitos a los que se destinan miles de euros al mes). Además si es posible tener más de una línea de tal manera que podamos balancear el acceso de una línea a otra para evitar la saturación de la misma.Por ejemplo, podríamos configurar todo el tráfico de vídeo en streaming por una línea y el resto del tráfico de internet por la otra de tal manera que el vídeo en streaming no perjudica el resto del acceso a internet.

Al final, lo más importante no es cuánto ancho de banda tiene mi red sino cómo se usa el mismo.

Por ejemplo: si tenemos un colegio con 100 dispositivos en los cuales todos los niños acceden simultáneamente a contenido en streaming, redes sociales y ningún tipo de limitación en descargas y contenido, evidentemente vamos a necesitar un ancho de banda muy superior al de un colegio con 1000 dispositivos en que el contenido en streaming sea proyectado por los profesores, los alumnos solo acuden al mismo fuera de clase, la redes sociales están limitadas o controladas y, además, tenemos restringidas las descargas y el contenido al cual pueden acceder los estudiantes.

 

¿Está mi centro preparado para esa línea?

Una vez que tenemos nuestra línea, debemos saber si nuestro centro la soporta y si somos capaces de hacerla llegar a todo el alumnado que lo necesite. En este caso es importante ponerse en manos de expertos que nos puedan indicar si el cableado del centro es óptimo, simplemente aceptable o por el contrario, tenemos que cambiarlo o es necesaria alguna ampliación. También resulta vital asegurarnos que la electrónica de red de la que disponemos cumple las necesidades actuales del centro:  

a) capaz de gestionar diversas capas de la red

b) capaz de administrar todo el tráfico que vamos a generar.

 

¿Cómo se van a conectar mis equipos?

Hoy en día prácticamente el 100% de los dispositivos que podemos encontrar en un centro escolar son capaces de conectarse por Wifi, por lo que debemos dotar nuestro centro de esta cobertura.

Además, es importante adoptar soluciones que nos permita escalabilidad ya que cabe la posibilidad de que no sea necesario dotar todo el centro de wifi en una primera etapa, por lo cual es importante tener un diseño que nos permita afrontar el despliegue de equipos y red en nuestro centro, sin penalizar la funcionalidad.

Por otra parte, es fundamental dejar de pensar en puntos de acceso de un entorno doméstico que, aunque cada vez son más potentes, no cumplen con las necesidades con las que a largo y corto plazo nos vamos a encontrar. Lo que debemos pedirle a un punto de acceso es que sea capaz de gestionar muchos dispositivos con un solo punto, puesto que ya que en el centro vamos a tener más de uno y de dos, la gestión de los mismo tiene que ser centralizada. Es mas los puntos de acceso deben ser capaces de detectar “caídas” y cubrirse unos a otros de tal manera que los usuarios apenas lo noten.  Por último (pero no menos importante), deben ser capaces de aportarnos esa capa de información para saber qué es lo que está pasando en nuestra red.

 

¿Cómo puedo hacer “el internet del colegio” seguro?

Como hablamos de entornos educativos, tenemos que aportar una capa de seguridad extra, con el fin de que los alumnos no accedan a contenido inapropiado y, desde el exterior, no se pueda acceder a contenido sensible de nuestra institución.

Para hacer esto tenemos dos posibilidades:

Seguridad perimetral: Mediante el uso de UTM (Unified Threat Management o Gestión Unificada de Amenazas) podemos establecer un perímetro seguro en la red de nuestro centro y en los dispositivos que se conectan a ella, estableciendo políticas de seguridad y un antivirus perimetral, así como un sistema anty Cryptolocker (malware para encriptar discos duros y no permitir el acceso a los datos del mismo).

Seguridad sobre el dispositivo: Hoy en día han proliferado unos sistemas que ofrecen diversas capas de seguridad sobre el dispositivo independientemente de la red a la que estén conectados, ya sea la del colegio, la de casa o incluso un dispositivo 3G.

Esto nos permite por ejemplo implementar un filtrado de contenido en el dispositivo y que esté donde esté no pueda acceder a contenido inadecuado.

Ambos sistemas son compatibles y pueden coexistir siendo esta la mejor forma de securizar todas las comunicaciones entrantes y salientes de nuestro centro y los dispositivos de los niños y profesores.