por Pilar Fernández, Formadora en ieducando, maestra de Primaria y profesora de Secundaria. 

Nuestros niños y jóvenes (nativos digitales) utilizan dispositivos conectados a internet diariamente. Al igual que reciben enseñanzas sobre cómo actuar conforme a una serie de valores éticos y morales en su vida diaria, ya sean escritos o sobreentendidos, es necesario que sean conscientes de que estos se extienden a espacios virtuales. Sin embargo, estas normas son distintas en dichos espacios, en tanto en cuanto la socialización en el ciberespacio abre nuevas formas de comunicación e interacción. Debemos, por tanto, considerar las enseñanzas sobre la Ciudadanía y Seguridad Digital como un imperativo dentro de la educación actual.

El Ministerio de Educación y Ciencia (MEC, en adelante), dentro del marco LOMCE, define la Competencia Digital como aquella que implica el uso creativo, crítico y seguro de las tecnologías de la información y la comunicación para alcanzar los objetivos relacionados con el trabajo, la empleabilidad, el aprendizaje, el uso del tiempo libre, la inclusión y participación en la sociedad.

Además de los conocimientos y destrezas específicas asociadas a esta competencia, se pone el acento en las actitudes y valores que permitan al usuario adaptarse a las nuevas necesidades establecidas por las tecnologías, su apropiación y adaptación a los propios fines y la capacidad de interaccionar socialmente en torno a ellas. Se trata de desarrollar una actitud activa, crítica y realista hacia las tecnologías y los medios tecnológicos, valorando sus fortalezas y debilidades y respetando principios éticos en su uso. Este párrafo hace referencia a uno de los objetivos esenciales de ésta competencia, en definitiva, hace alusión a la Ciudadanía y la Seguridad digital.

Como docentes, y atendiendo al currículum prescriptivo, promovemos, bien de manera transversal, bien mediante áreas como Valores o Ética, el desarrollo de una serie de formas de actuar básicas que los alumnos deben asumir para formar parte de una sociedad que se antoja solidaria, justa, tolerante, responsable en sus actuaciones hacia el medio ambiente… Sin embargo, en ocasiones olvidamos que ya no sólo convivimos en un espacio físico, sino que lo hacemos en espacios virtuales en los que también deben prevalecer una serie de normas que garanticen el uso responsable de las TIC. Esto implica que el alumnado sea consciente del concepto de Ciudadanía Digital y de los problemas del uso, mal uso y abuso de la tecnología. A priori, esto puede resultar una tarea fácil. Empero, es un cometido complejo, debido a que entran en juego conceptos tan profundos como ciudadano y ciudadanía.

Para Jordi Adell la Ciudadanía digital trata de educar para ser ciudadanos, críticos, libres e integrados en el mundo real y el digital”. Se desprende de esta definición la necesidad de que cualquiera que sea el enfoque que se dé en el aula para promover la Ciudadanía Digital tenga una continuidad fuera de ella y a lo largo de toda la vida.

Pero, ¿cuáles son las características que se presupone que debe tener un ciudadano digital responsable? La Organización para el Desarrollo Económico (OCDE) ha delimitado un conjunto de habilidades que se resumen en las siguientes, y que he matizado y completado con aportaciones que considero relevantes:

  • Colaboración: las redes no son significativas para la vida pública si se usan solamente para publicar información personal y “trolear” a quienes no nos agradan. Se necesita construir conocimiento, pedir rendición de cuentas a particulares, a gobernantes o a empresas, o bien ser usadas para el activismo político-social, entrando entonces en juego el “Aprendizaje Servicio”, definido por la Red Española de Aprendizaje Servicio como todo aquel aprendizaje que promueve la solidaridad y los servicios a la comunidad.
  • Difundir conocimiento y compartirlo: aportar puntos de vista y promover el diálogo en esa área de la que se es experto. Formar parte de la Sociedad Digital no significa solamente enriquecerse gracias a las aportaciones de los demás, sino ser solidarios compartiendo nuestros conocimientos, con el objetivo de contribuir a la formación de una inteligencia y conocimiento global.

Por otro lado, y en lo que a la Seguridad en la red se refiere, debemos incorporar este tipo de contenidos al sistema educativo para que el discente comprenda de qué trata la ciberseguridad, dónde y cómo está la información personal de cada uno, y cómo puede ser tratada por terceros. La ciberseguridad es el área relacionada con la informática que se enfoca en la protección del hardware y, especialmente, de la información contenida en este.

En tal sentido hay unas recomendaciones básicas que debemos compartir con el alumnado:

  • Deben configurar su conexión a Internet para un uso seguro.
  • No deben utilizar la misma contraseña en todas las aplicaciones y deben cambiarlas cada cierto tiempo. Además, esta contraseña debe estar compuesta por mayúsculas, minúsculas, números y caracteres especiales. La contraseña debe ser secreta y no la deben compartir con nadie. Cualquiera la podría utilizar para suplantar su identidad.
  • No ingresar contraseñas o datos personales cuando estás conectado a una red wifi pública.
  • Educar en privacidad es esencial. Todo lo referido a la vida personal es información sensible que puede ser utilizada para causar algún perjuicio. La huella y el currículum digital pueden jugar a favor o en contra de cualquier usuario en función de cómo son gestionados. La buena administración de los distintos perfiles puede contribuir a tener una buena reputación en línea.  
  • Participar en foros y salas de chat puede resultar divertido y enriquecedor siempre y cuando todos los miembros sean respetados. En caso contrario, deben reportar a algún adulto la situación para que sea resuelta de forma rápida y eficaz.  
  • Tener en cuenta que NO es legal el uso de estas redes sociales por menores de 14 años y está prohibido que se registren sin el consentimiento previo de sus tutores legales, aunque, como veremos a continuación, existen alternativas.

Para intentar crear un marco digital seguro, algunas empresas han desarrollado diferentes alternativas dirigidas a los más pequeños. Ejemplo de ello tenemos los que siguen:

    • YouTube Kids: una aplicación de Google con contenido dirigido a niños de entre 2 y 8 años.
    • Facebook: ha contribuido a las RRSS de los más pequeños con Messenger Kids, la versión infantil de su chat.
    • Classdojo: plataforma online en la que un profesor puede crear diferentes aulas. Entre otras funciones, incluye ‘Class Story’, que es algo así como un muro de Facebook donde se van publicando textos acompañados de imágenes para llevar el recuento del trabajo que se realiza en el aula y que permite, asimismo, la interacción con la familias.

Y ahora bien, ¿cuál es la mejor manera de enseñar Ciudadanía Digital a los estudiantes


Cualquier actuación que se va a llevar a cabo durante un tiempo prolongado en el tiempo (un curso escolar en el caso que nos ocupa) debe ser debidamente programada. La inclusión en la programación y en las actividades diarias de contenidos específicos o transversales que contribuyan a la adquisición de los valores que se le presupone a la Ciudadanía Digital es esencial hoy en día. Una vez programados debidamente los referidos contenidos pasan a formar parte de la vida diaria del aula y es entonces cuando se asumen sistemáticamente sin necesidad de ningún tipo de instrucción directa. Pongamos por ejemplo que estamos elaborando un blog sobre los seres vivos de forma colaborativa. Si en las pautas para su elaboración incluimos la de usar exclusivamente fotos que estén etiquetadas para su reutilización y la de mencionar las fuentes de las que sacan la información, es posible que no continúen estas prácticas en lo sucesivo. Pero si se incluyen de forma prescriptiva en todas las actividades, llegará un momento en el que no tenga que ser recordado, ya que lo habrán asumido de forma natural. Al igual que el resto de aprendizajes, los contenidos actitudinales relacionados con la Ciudadanía Digital deben ser significativos, es decir, los estudiantes deben saber cómo, por qué y para qué deben usar fotos que están etiquetadas para su reutilización o por qué deben mencionar las fuentes, siguiendo con el ejemplo. Es en este punto en el que posiblemente extenderán estas prácticas a su vida personal, alcanzando uno de los objetivos esenciales en cuanto al desarrollo de la Competencia Digital.

De todo lo expuesto hasta ahora se desprende que la alfabetización digital (y en concreto en lo que se refiere a la Ciudadanía Digital y Seguridad), pasa por su inclusión en la programación docente; programación que, no olvidemos, es la concreción del currículo prescrito. Por consiguiente, las instituciones educativas competentes deberían materializar lo establecido en la Competencia Digital en una serie de contenidos que sirvan de guía al profesorado. Y deberían, asimismo, formar adecuadamente a dicho profesorado en el tema, acabando así con la brecha digital existente entre la comunidad educativa.