por Javier Castillo, Formador en ieducando

Introducción

El enfoque Flipped Classroom (o Flipped Learning), está alcanzando notables cuotas de protagonismo dentro del debate pedagógico. Dentro de este enfoque, es frecuente utilizar la estrategia conocida como Just In Time Teaching, de modo que el docente obtiene información, del nivel de desempeño de cada miembro de su clase, antes de llegar al aula. De esta manera, puede adaptar su actuación, según las necesidades que detecte previamente. Habitualmente, esta fase suele desarrollarse a través de vídeos enriquecidos. No obstante, como docentes, debemos atender a los diferentes estilos de aprendizaje de nuestro alumnado; y ofrecer alternativas al vídeo, como medio de acceso a la información. Una excelente opción para lograrlo es la utilización de la herramienta Documentos de Google Drive.

Flipped classroom y Just in Time Teaching

El enfoque Flipped puede ser definido como:

Un enfoque pedagógico en el que la instrucción directa se desplaza a la dimensión del aprendizaje grupal a la dimensión del aprendizaje individual, transformándose el espacio grupal restante en un ambiente de aprendizaje dinámico e interactivo en el que el facilitador guía a los estudiantes en la aplicación de los conceptos y en su implicación creativa con el contenido del curso.» (Flipped Learning Network, 2014)

Este enfoque, por lo tanto, propone una ocupación activa del tiempo de aula, en base a un trasvase de aquellas tareas de instrucción, más sencillas -según diferentes taxonomías como las de Bloom o Gagne- a momentos de aprendizaje individual, normalmente fuera del aula. Existe en consecuencia, un espacio de aprendizaje individual y un espacio colectivo.

La primera fase, basada en la instrucción directa, que emana de propuestas conductistas, permite al alumnado realizar una suerte de “calentamiento”, que favorece una mejor ocupación del tiempo de aula. El docente prepara una serie de materiales, que facilitan esta aproximación personal al contenido. Habitualmente, estos materiales suelen presentarse en forma de vídeos enriquecidos. Estos son vídeos albergados en plataformas –Edpuzzle, PlayPosit, etc.- que permiten la inclusión de elementos superpuestos, como preguntas, texto, audios, etc. Es una práctica extendida dentro de aquellos que implementamos este enfoque.

El alumnado, al mejorar sus conocimientos previos antes de llegar al aula; se encuentra en mejor disposición de afrontar juegos, proyectos o tareas competenciales, más complejas y más relacionadas con situaciones reales. El docente modifica su rol de dispensador de contenidos, por el de guía que diseña situaciones de aprendizaje, que promueven la participación activa del alumnado en su propio aprendizaje, siguiendo principios constructivistas.

En este sentido, diversas investigaciones vienen evidenciando las bondades y dificultades del enfoque, en diferentes contextos, niveles y etapas educativas*. Tanto estas investigaciones, como los expertos en la materia, reconocen que el aspecto crucial del enfoque flipped se da dentro del aula. “Lo importante no son los vídeos”, suele repetirse en artículos, libros, cursos…

Y es que el enfoque flipped está estrechamente ligado al vídeo. De hecho, a lo largo de los últimos años, he podido confirmar en numerosas sesiones de formación que he impartido, la percepción de Overmyer (2012)⁠ respecto a que, una de las ideas más arraigadas en el imaginario popular, es aquella que equipara simple y llanamente al flipped classroom con el uso de vídeos. Como si fuesen cuestiones equivalentes. Sin embargo, no lo son. De hecho, el planteamiento original sobre el que se construye el flipped classroom, no es reciente, pudiendo encontrar similitudes en planteamientos pedagógicos anteriores a la invención de formatos audiovisuales. Quien más y quien menos, habrá tenido experiencias similares al flipped. Docentes que nos pidieron leer algún fragmento de un libro, artículo, noticia… para discutirlo posteriormente en el aula.

Ocurre que, a diferencia de épocas anteriores, disponemos de la tecnología suficiente como para obtener información al instante, sobre la participación e implicación del alumnado, durante esa fase de aprendizaje individual. Esas herramientas nos aportan una información crucial, para comprender inicialmente, el grado de adquisición de los objetivos de aprendizaje propuestos para esa unidad, tema, o contenido específico. Información que, posteriormente, será convertida en un planteamiento docente diferenciado, según las necesidades mostradas por cada miembro de la clase. Es lo que se conoce como Just In Time Teaching, que viene a significar, enseñanza justo en el momento. Es decir, ofrecer a cada uno lo que necesita, según el momento en el que se encuentra, respecto a la adquisición de determinado contenido.

Muchas de esas herramientas, están enfocadas al uso del vídeo. Plataformas extraordinarias que permiten ofrecer un feedback inmediato al estudiante y que a nosotros, docentes, nos permiten crear una especie de small data en nuestra clase. Aciertos, fallos, tiempo de visionado, intentos, hora de la actividad…

Ahora bien, ¿todo el alumnado prefiere ver vídeos para aprender?

El vídeo y el texto en la fase de aprendizaje individualizado

Investigaciones como las de Zhang, Zhou, Briggs, & Nunamaker (2006)⁠ determinan que las lecciones presentadas en vídeo, pueden ser al menos igual de efectivas, que aquellas impartidas en persona. Nuestra sociedad es eminentemente visual. Basta con analizar nuestro alrededor, para poder comprobar el impacto de la imagen, estática o en movimiento, en nuestro mundo.

Ahora bien, autores como Deslauriers, Schelew, & Wieman (2011)⁠ sostienen que no todo el alumnado prefiere el uso de vídeos; ni que dicho formato se adapte correctamente a determinados contenidos. En este sentido, las teorías de Chomsky respecto a la adquisición, desarrollo y utilidad del lenguaje en el aprendizaje, han favorecido un mejor conocimiento de las estructuras de procesamiento de la información, a través de estrategias de aprendizaje verbal. Aquellas personas que presentan un predominio de este estilo de aprendizaje, muestran una mayor actividad en determinadas zonas del cerebro, diferentes a las desarrolladas al procesar la información a través de otros canales.

Es decir, existen personas que aprenden mejor leyendo. Así de sencillo. Entonces, ¿por qué limitarnos a ofertar una experiencia flipped mediante el uso exclusivo del vídeo?

Just In (Drive) Time Teaching

Durante los últimos cinco cursos vengo implementando el enfoque flipped classroom en diversos niveles de Educación Primaria. La que puede denominarse como versión tradicional, es decir, espacio individual en casa, como preparación para el espacio grupal; con los cursos superiores de dicha etapa. La versión In class, en la que todo ocurre en el aula, con cursos inferiores. Paulatinamente he ido enriqueciendo mi propuesta. Este año, después de leer algunos artículos sobre estilos de aprendizaje e inteligencias múltiples, llegué a la conclusión de que había que dar un paso más. De esta manera, pese a que los vídeos suelen ser predominantes, he comenzado a introducir textos enriquecidos como material para la fase de aprendizaje individual. Se aprovechan varias posibilidades, de sobra conocidas, de la herramienta Drive de Google.

En la próxima entrada, se mostrarán experiencias prácticas que ejemplifiquen todo lo expuesto hasta ahora a nivel teórico.

*Dado que no es el objeto de este artículo, se remite al lector a consultar bibliografía específica en numerosas revistas de impacto, tanto nacionales como internacionales, para comprobar estas cuestiones.

 

Javier Castillo, es Formador en ieducando y Profesor en CRA Sierra de Albarracín en Teruel

 

Referencias bibliográficas consultadas:

Deslauriers, L., Schelew, E., & Wieman, C. (2001). Improved learning in a large-enrollment physics class. Science, 332 (6031), 862-864. Recuperado a partir de http://science.sciencemag.org/content/332/6031/862.full
Flipped Learning Network, (2014). What is Flipped Learning? The Four Pillars of F-L-I-P TM. Recuperado a partir de http://flippedlearning.org/definition-of-flipped-learning/
Overmyer, J. (2012). Flipped Classroos 101. Principal (September/October), 46-47. Recuperado a partir de https://www.naesp.org/sites/default/files/Overmyer_SO12.pdf
Zhang, D., Zhou, L., Briggs, R., & Nunamaker, J. (2006). Instructional video in e-learning: Assessing the impact of interactive video on learning effectiveness. Information & Management, 43, 15-27. Recuperado a partir de http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0378720605000170