por Michael Thomas Bennett, Técnico de Desarrollo Profesional en ieducando 

Ésta es una pregunta con la que casi siempre empiezo mis formaciones con profesores. En ieducando trabajamos mano a mano con profesores de todas las etapas formándoles en el manejo de las herramientas de G Suite con una intención educativa. Además de las herramientas de Google también tocamos recursos como Classcraft, Dech Toys, Texthelp y un largo etcétera de Tecnologías de la Información y Comunicación. A día de hoy existen una multitud de opciones y herramientas que, al igual que con los dispositivos electrónicos, pasado un tiempo corto llegan nuevas herramientas digitales que reemplazan a las que usábamos el año pasado. Vivimos en un mundo lleno de posibilidades y opciones que además provoca, en cierto modo, la percepción de que si no nos estamos subiendo al tren de la tecnología nos estamos quedando atrás.

En este artículo vamos a utilizar la metáfora del tren, bueno más bien el viajar por el mundo, para dar un poco de perspectiva al asunto del uso de las TIC en la educación.

Para contestar a la pregunta que encabeza este artículo, voy a tirar un poco del status quo y decir que no necesariamente. Utilizar las herramientas de Google u otros recursos TIC no nos hace ser mejores profesores pero sí nos pueden aportar muchas cosas a nuestra labor docente. Para profundizar en esta respuesta, me gustaría que imaginarais un mapa. Puede ser un mapa de España, de otro país, de un continente ¡o incluso del mundo entero! Estos mapas están llenos de destinos diferentes y el mapa en sí representa la educación. Las diferentes ciudades y pueblos serían los objetivos, tanto académicos como no académicos, a los que queremos ayudar a nuestros alumnos a llegar. La cuestión ahora es, ¿cómo viajamos?

La cosa es que desde hace mucho tiempo se ha podido viajar desde Madrid hasta Barcelona. A lo largo de la historia, los medios para ello han ido avanzando y el viaje se ha hecho más rápido, más cómodo y en general una experiencia cada vez más enriquecedora. Pasa igual con la didáctica. Fijaos que no digo la pedagogía, sino didáctica, porque las TIC tienen más que ver con la didáctica y cómo enseñamos basándose en principios pedagógicos que tienen ya bastante recorrido. Utilizar las diferentes herramientas digitales accesibles en muchos casos nos permite llegar a nuestros destinos de manera más eficiente dejando a los profesores y a los alumnos poder atender a otras cuestiones a lo largo del viaje. Me encanta esta metáfora por la siguiente razón; como hablamos de un viaje, la manera de viajar depende principalmente de nuestros objetivos y valores que son mucho más importantes que el cómo viajar.

Yo muchas veces cuando viajo en coche, opto por no coger las autovías y las carreteras de peaje porque me gusta ir por las carreteras convencionales. Cierto es que por las autovías nuevas uno llega a su destino antes, tiene menos complicaciones y en algunos casos es incluso más seguro. Pero viajar por las carreteras nacionales ofrece la oportunidad de pasarse por los pueblos, ver los adentros de las regiones y sobre todo ir un poco más despacio. Este ir un poco más despacio a veces viene muy bien en la sociedad tan acelerada en la que vivimos. Viajar por las carreteras nacionales o convencionales, sería como utilizar la pizarra de tiza y otras estrategias analógicas. Aprovechar herramientas como Google Drive, Formularios de Google o Google Classroom sería como ir por las autopistas de peaje y en ocasiones viajar en el tren de alta velocidad o incluso avión.

¡Pero ojo! No siempre podemos llegar a cualquier destino con los medios más avanzados. Para llegar por ejemplo a Cádiz, no llega el tren de alta velocidad y el aeropuerto está en otro municipio, Jerez. Y pasa los mismo en la educación. Hay ciertos aspectos de la enseñanza, unos cuantos de hecho, que o bien es mejor utilizar métodos y herramientas analógicas o bien ni siquiera las herramientas TIC nos permiten trabajarlos. Por ejemplo, aspectos relacionados con la motricidad, obviamente se desarrollan infinitas veces mejor sin dispositivos digitales de por medio, aunque no quiero decir que no puedan aportar algo. El caso es que antes de diseñar una experiencia de aprendizaje los profesores deberíamos valorar si la tecnología primero es viable y segundo si enriquece el viaje hacia nuestros objetivos.

Ahora bien, sí quiero destacar algunas de las aplicaciones de las TIC que yo personalmente he descubierto que de un modo u otro enriquecen el proceso de enseñanza-aprendizaje en las escuelas. La primera y quizá más potente es la comunicación y la organización, en concreto, a través de las apps que ofrece G Suite. Es cierto que existen otros entornos colaborativos pero el que rompió el paradigma y que personalmente conozco mejor es el de Google. Que a día de hoy un colectivo de personas, bien un claustro, bien grupos de alumnos o incluso los alumnos junto con sus profesores, pueden trabajar de manera colaborativa en un mismo documento, viendo los cambios en tiempo real, cambia por completo las reglas del juego. Puede que esto tenga más que ver con productividad, o eficiencia, pero afecta directamente al proceso de aprendizaje. Ya no perdemos tiempo en guardar archivos, mandarlos, descargarlos, archivarlos, asegurarnos de que tenemos localizada la versión más actualizada, etc. Todo esto se traduce en tiempo, la cosa quizás más valiosa para el ser humano. Esta eficiencia en comunicación y organización libera tiempo y recursos que se pueden emplear profundizando en los contenidos, competencias y conceptos a trabajar en clase.


Y si ya nos pasamos a una plataforma como Google Classroom (de nuevo, la conozco mejor que Moodle, Blackboard, etc…) vemos que la eficiencia a nivel de comunicación y organización se dispara de nuevo. Que un profesor pueda compartir, a los alumnos que le interesa, archivos colaborativos o incluso generar una copia individual de un archivo para cada alumno (como si fuera hacer fotocopias pero a lo digital) en dos clics es como viajar desde Madrid a Barcelona en el tren de alta velocidad en lugar de conducir; llegamos en mucho menos tiempo y encima podemos dedicarnos a muchas otras cosas mientras. Pero la cosa no acaba aquí. Resulta que todos los trabajos se quedan almacenados en la nube y los profesores pueden dar retroalimentación en cualquier momento a los alumnos, pueden devolverle los trabajos para que los mejoren y la plataforma tiene un registro de notas y marcas integrado de modo que los profesores pueden corregir mucho más velozmente y tener todo al alcance en un par de clics. La gestión empieza a ir muy rápido y puede dar un poco de vértigo. De hecho, no a todo el mundo le gusta ir tan deprisa. Volviendo a nuestros viajes por el mundo, con la aparición del coche, o de los aviones, mucha gente necesitaba su tiempo para acostumbrarse a los nuevos medios de viajar pero a día de hoy no creo que extrañe a nadie (al menos del mundo desarrollado) poder viajar en coche.

Y no se necesita necesariamente Google Classroom. Ya solo con las apps de G Suite (y otras muchas que no son de Google) los profesores podemos generar recursos y actividades mucho más versátiles agilizando nuestro labor docente. Utilizar los formularios de Google, por ejemplo, debería ser una práctica ya interiorizada para cualquier profesor que trabaje con alumnos que puedan manejarlo (y que tengan los medios para poder acceder a su uso). Un formulario nos permite hacer un gran abanico de cosas. Nos sirve para hacer controles o exámenes que, además, pueden ser autocorregibles y que encima proporcionan la retroalimentación necesaria para los alumnos. Sólo estas dos funciones ahorra muchísimos recursos para el profesor. Algunos os estaréis diciendo que los formularios no valen para todo tipo de preguntas, y es verdad. 

No nos olvidemos que las TIC no nos van a llevar a cualquier parte del currículum. Para hacer redacciones u otro tipo de ejercicios más elaborados seguramente Formularios de Google no sería la mejor opción. Pero con la aparición de API’s, extensiones para Chrome y complementos para varias apps de G Suite, podemos encontrar una amplia gama de recursos que nos ofrecen posibilidades que hace poco tiempo atrás eran inconcebibles. Yo mismo cuando conocí la herramienta Read and Write, que como profesor de idiomas (en mi caso de lengua extranjera aunque nos vale también para lengua castellana) proporciona una grandísima cantidad de posibilidades que los profesores, con su conocimientos pedagógicos de base, pueden aprovechar.

Aquí hemos hablado sobre todo de herramientas relacionadas con Google pero como he mencionado ya anteriormente, existen muchísimas herramientas que de algún modo u otro enriquecen los procesos de enseñanza-aprendizaje. Algunas simplemente adornan este proceso, o lo hacen más atractivo, como por ejemplo utilizar Kahoot o Plickers que añaden un componente lúdico al asunto (aunque en ocasiones criticado como competitivo). Otras modifican y redefinen el proceso por completo. No nos ha dado tiempo a analizar el uso de estas herramientas por parte del alumnado siendo ellos los creadores de contenido y no mero consumidores. La utilización de Google Sites (por ejemplo) como portafolios de aprendizaje permite recoger las evidencias de progreso y los alumnos pueden registrar y reflexionar sobre el viaje que es su crecimiento escolar. Los portafolios no son nada nuevo en el panorama educativo, pero ya digitalizados los alumnos pueden almacenar y acceder a esos artefactos en un par de clics y los artefactos en sí pueden ser mucho más variados.

Podría dar ejemplos hasta aburrir y de hecho igual ya me he pasado. El mundo de la educación es de una dimensión inconcebible y no merece la pena reflexionar sobre todo lo que se podría hacer porque ese “todo” no lo sabremos nunca. En la educación no hay fórmulas mágicas que funcionan sí o sí. En la educación hay personas y una cantidad de variables que hace de la profesión una tarea muy compleja y en esa complejidad ninguna herramienta, bien digital o bien analógica, vale de nada si no hay una persona detrás que le dé sentido. ¿Nos hace Google ser mejores profesores? Mi respuesta es que puede, pero sin el profesor antes, con sus más y sus menos, no hay Google que valga.

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